¡Ven, refúgiate en el regazo del amor


Ah! ¡Seguirte hasta el último
confín de la tierra;
desafiar contigo sin miedo,
el cruel destino de la guerra,
se me antoja gozo perenne
de etérea voluptuosidad!
Te sigo... Vayamos,
separarnos el Destino, no, no, no podrá.

 


(Fragmento de “La Fuerza del Destino” ópera de G. Verdi)