Los arquitectos del sabor: Liliana Miraz y Sebastián
Andina, sońadores, nutridos por la empírica vivencia de disfrutar de
perfumes, sabores, texturas.
Imaginadores de placeres, en busca del licor exótico no por su
extravagante composición si no por la forma, proporción, por los
destellos, sin dejar a un lado los sabores que nos son amados.
Tratando de plasmar en el alma de una bebida la naturaleza del arte,
inefable por cierto, pero que tan bien capturamos con los sentidos.
La Fuerza del Destino tiene la impronta de la formación en el arte que
alimenta a sus fabricantes.